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Articulo de Juan Francisco Jimenez
Jacinto
Los porqués de la crisis de la natalidad en España
Sueldos insuficientes, viviendas de 35 metros
cuadrados, cambios en las tipologías familiares y las
insuficientes ayudas sociales hacen que tengamos una de
las natalidades más bajas de Europa
La baja
natalidad en España está abocando al país a una crisis a
medio y corto plazo. La alarmante expectativa del
sistema de pensiones, la pérdida de población
activa y la crisis del sistema del bienestar
están evidenciando el fin de un ciclo que pone en
peligro la sociedad moderna tal y como la conocemos en
nuestro país.
Atrás
queda el baby boom de las décadas de los 70 y
80, estamos ante un pinchazo demográfico y una
carencia de población activa que ni siquiera las
olas inmigratorias van a suplir.
¿Por
qué España tiene una gran crisis de natalidad?
Una
de las razones por las que la población española se
está envejeciendo es debido a la tendencia de que
las mujeres tengan el primer hijo más tarde. En
la edad en la que en España tienen el primer hijo,
por ejemplo, en Suecia ya tienen el segundo.
Una
información del diario catalán La Vanguardia sobre
Cataluña y extrapolable al resto del territorio
afirma que una encuesta del Institut
d’Estadística de Catalunya (Idescat) refleja el
retraso en la maternidad. Según el estudio
casi la mitad de las mujeres catalanas de entre
30 y 34 años –el 46,2%- no han tenido
ningún hijo. Ese porcentaje, aunque se reduce,
sigue siendo muy elevado en el grupo de mujeres de
entre 35 y 39 años con el 28,7%.
Según
aducen los autores de la Encuesta Demográfica
2007 del Idescat, “una parte de estas mujeres
acabarán teniendo descendencia, pero el retraso
continuado de la decisión de tener hijos se puede
traducir en una proporción muy elevada de
infecundidad involuntaria en estas generaciones
nacidas en los años setenta”.
En la
actualidad, la media de hijos que tienen las mujeres
mayores de 15 años –la edad fértil de la
mujer occidental se sitúa entre los 15 y los 45
años- se sitúa en 1,42 hijos, pero hay que
tener en cuenta que a medida que estas mismas
generaciones crezcan esa media se reducirá
considerablemente. Esto se desprende de que para las
mujeres que en la actualidad tienen entre 70 y 79
años la media de hijos fue de 2,40
mientras que para las que en la actualidad tienen
entre 30 y 39 años es de 0,87.
La
encuesta se realizó con una muestra de 10.582
hogares catalanes.
Cambios de tipología en las
familias
Otro
factor del diagnóstico crítico de la demografía
española es el retraso del matrimonio. Los
cambios de la tipología en las familias y en la
familia conocida como tradicional condicionan el
retraso de la maternidad y el hecho de que las
parejas tengan menos hijos.
La
Encuesta Demográfica de 2007 revela que ha crecido
el número de las parejas de hecho que
tradicionalmente han tenido menos hijos y se sitúan
en el 15,6% del total de uniones. Mientras
las familias reconstruidas ya suman el
6,2%, el 39,2% total de las familias son
matrimonios o parejas con hijos. Por el contrario,
un 28% no tienen hijos, otros 19,5%
son hogares unipersonales y un 8,7%
son núcleos monoparentales –con un solo padre
o madre-.
El acceso a la vivienda
La
dificultad para acceder a una vivienda tampoco
facilita que los jóvenes realicen uniones tempranas.
Los famosos pisos de 35 metros cuadrados del
Gobierno socialista no ayuda a fomentar la familia,
sobre todo teniendo en cuenta que estos pisos son
a los que puede acceder un joven mileurista con
un salario medio de 1.200 euros. El fomento de un
mercado de alquiler adecuado necesario para el
acceso a una vivienda óptima, sólo se podría
conseguir a través de un cambio de mentalidad
difícil de prever.
La
situación de precariedad laboral que se
encuentran los jóvenes al acceder al mercado de
trabajo, los contratos eventuales y los
salarios insuficientes constituyen un caldo de
inestabilidad que condiciona al grueso de la
población.
En este
sentido, el hecho de que la mujer haya accedido al
mercado de trabajo sin que paralelamente se hayan
desarrollado políticas sociales adecuadas
para el desarrollo y la estabilización de la nueva
realidad a la que se enfrenta la familia no hacen
más que sesgar el número de nacimientos. No hay un
acceso adecuado a las guarderías, los permisos de
maternidad y paternidad son insuficientes y la
posibilidad de atenerse a jornadas partidas con las
mismas condiciones laborales son inexistentes.
La nueva
Ley del aborto, la liberalización sin
necesidad de receta médica del uso de la píldora del
día después y las políticas contrarias a la
vida del actual ejecutivo nada tienen que ver
con una planificación demográfica responsable de
nuestro país.
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